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Canto a mí mismo (32)

Creo que podría volverme a vivir con los animales.
¡Son tan plácidos y tan sufridos!
Me quedo mirándolos días y días sin cansarme.
No preguntan,
ni se quejan de su condición;
no andan despiertos por la noche,
ni lloran por sus pecados. (más…)

Canto a mí mismo

Me celebro y me canto a mí mismo.
Y lo que yo diga ahora de mí, lo digo de ti,
porque lo que yo tengo lo tienes tú
y cada átomo de mi cuerpo es tuyo también.

Vago… e invito a vagar a mi alma.
Vago y me tumbo a mi antojo sobre la tierra
para ver cómo crece la hierba del estío.
Mi lengua y cada molécula de mi sangre nacieron aquí,
de esta tierra y de estos vientos.
Me engendraron padres que nacieron aquí,
de padres que engendraron otros padres que nacieron aquí,
de padres hijos de esta tierra y de estos vientos también.

Tengo treinta y siete años. Mi salud es perfecta.
Y con mi aliento puro
comienzo a cantar hoy
y no terminaré mi canto hasta que muera.
Que se callen ahora las escuelas y los credos.
Atrás. A su sitio.
Sé cuál es su misión y no la olvidaré;
que nadie la olvide.
Pero ahora yo ofrezco mi pecho lo mismo al bien que al mal,
dejo hablar a todos sin restricción,
y abro de para en par las puertas a la energía original de la naturaleza
desenfrenada.

Walt Whitman

1819-1892. Poeta estadounidense.

El valor de las cosas pequeñas

Para mí, una brizna de hierba no vale menos que la
tarea diurna de las estrellas,
e igualmente perfecta es la hormiga, y así un grano de
arena y el huevo del reyezuelo,
y la rana arbórea es una obra maestra, digna de
egregias personas,
y la mora pudiera adornar los aposentos del cielo,
y en mi mano la articulación más menuda hace burla
de todas las máquinas,
y la vaca, rumiando con inclinado testuz, es más bella
que cualquier escultura;
y un ratón es milagro capaz de asombrar a millones de
infieles.

Walt Whitman

1819-1892. Poeta estadounidense.

Quisiera ser estrella para verte…

“Quisiera ser estrella para verte…
y quisiera ser bosque y ocultarte.
Ser nube del valle y abrazarte….
y quisiera ser viento y sorprenderte.

Quisiera ser el mar. Adormecerte
y al ritmo de mis ondas acunarte…
y ser alto sueño y ensoñarte
y ser llama de amor para quererte.

Quisiera ser la brisa que respiras …
quisiera ser la fuente donde bebes.
Quisiera ser el río en que te miras…
quisiera ser el aire en que te mueves.
Y yo quisiera ser, cuando suspiras,
el pensamiento, amor, en que me lleves”.

(Edad prohibida – Torcuato Luca de Tena)